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sábado, enero 26, 2008

"Acabar con todo" - Octavio Paz

De nuevo os traigo un poema de Octavio Paz, este grandísimo poeta mexicano que con tanta viveza nos describe en sus versos.

En esta ocasión es puro fuego, es pura energía repartida sin mesura, una sucesión de volcanes de palabras al rojo vivo. Disfrutadlos.




Acabar con todo

Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.

Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.

Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.

Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.

Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo
.

Octavio Paz


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viernes, enero 11, 2008

La rueda de los cielos... - Omar Khayyam

Hace mucho que no traíamos a este genial poeta, Omar Khayyam, pero es hora de que volvamos a escuchar sus versos, que nos dejemos seducir por la tierna y romántica poesía con que viste las palabras.

Os dejo este poema de amor, sensible y apasionado que transmite la fuerza de quien ama con verdadera nitidez.




La rueda de los cielos...

La rueda de los cielos rauda gira
aun después de mi muerte y de la tuya;
y porque nuestra pena no concluya,
contra tu alma y mi alma ella conspira.

Ven sobre el verde césped, dulce Amor,
reposa en mí tu frente pensativa;
sólo nos resta una hora fugitiva
de descansar sobre esta hierba en flor.

Después... vendrá otra hierba aún más fresca
del suelo que de amor se fertiliza,
cuando de tu ceniza y mi ceniza
la nueva savia en su eclosión florezca.

Omar Khayyam


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martes, octubre 30, 2007

Aunque nos muriéramos al morirnos - Gloria Fuertes

Hoy quiero presentaros un poema de una mujer que no pasó desapercibida en su trayectoria como poeta, pues dedicó muchos años a escribir para niños, para hacerles llegar la poesía y los cuentos con la intención de hacerles comprender que estos géneros son suyos, cercanos, llenos de esa sensibilidad de la infancia, de la sencillez que ellos viven, de la inocencia y las breves palabras con las que se comunican, y ciertamente lo logró con creces.

Ella es Gloria Fuertes, y aunque puedan no gustarnos algunos de sus poemas, hay que reconocer que siempre encontraba la forma de decir con palabras muy sencillas y sobretodo pocas, un gran mensaje, una gran idea, haciéndonos sentir algo grande de una forma simple, y eso la ha hecho conseguir trascender a su tiempo.



Aunque nos muriéramos al morirnos

Aunque nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra, muerte.

Muerte es que nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.

Gloria Fuertes




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lunes, octubre 22, 2007

Blues del Cementerio - Antonio Gamoneda

Hoy volvemos a traer a nuestra cotidianeidad a un poeta español, asturiano por más señas, que tiene una poesía muy particular y llena de vida diaria, de cosas que nos obligan a reflexionar, de situaciones repletas de silencio y miradas.

Antonio Gamoneda, os recuerdo que fue premiado hace unos meses y que en aquella ocasión aprovechamos para incluirle en nuestras listas. Esta vez, y las próximas, no necesitamos excusas para hacerlo, lo hacemos porque queremos tenerle en nuestro equipo y lustrar este blog con el brillo de sus versos.




Blues del Cementerio

Conozco un pueblo ¿no lo olvidaré?
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.

Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.

El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.

Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.

¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!

Antonio Gamoneda


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viernes, octubre 12, 2007

Rima LXXIII - Gustavo Adolfo Bécquer

Como ya dije, para mi Becquer es algo más que poesía romántica, pues ha sido inspiración y compañero en los años de mocedades, aportando emociones como pocos han sabido hacer.

En esta ocasión, y en contraste con el poema que trajimos la última vez, os muestro uno que habla de la muerte, del impacto que tuvo en este poeta algo tan trascendente como el perder la vida, el ver que todo cuanto somos desparece y como nos refleja ese sentimiento de soledad fría que le abraza.




Rima LXXIII

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intervalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

*

De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.

Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedose desierto.

De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:

?¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

*

De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.

Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidiose el duelo.

La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:

?¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

*

En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.

Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos...!

* * *

¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.

Gustavo Adolfo Bécquer


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martes, octubre 02, 2007

¿Quien muere? - Pablo Neruda


Hoy volvemos con uno de los grandes que además de no necesitar presentación, ya hemos traído a este blog en ocasiones anteriores.

Hoy os propongo un poema sobre aquellas personas que no arriesgan, que no intentan, que no se atreven a variar su camino y que según Neruda, mueren lentamente.





¿Quien muere?

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce o
no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.


Pablo Neruda

jueves, septiembre 27, 2007

Canción Otoñal - Federico García Lorca

Hoy vuelvo con uno de mis preferidos, ya me vais conociendo que no me escondo, y dado que recién entramos en el Otoño en esta parte del planeta, nada mejor que este poema de Federico García Lorca para ello.

Me cuesta ser imparcial con poemas como este donde rezuman los sentimientos, donde la pasión por la vida queda reflejada en cada verso, y donde la musicalidad con que nos lo cuenta nos hace vibrar en cada estrofa. Precioso poema que nos habla de lo que vivimos y de lo que pensamos, pero con el lenguaje y la cadencia de Federico.





Canción Otoñal

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.

Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.

La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.

¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?

¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.

Federico García Lorca


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lunes, septiembre 17, 2007

Paseo - José Hierro

Hoy os traigo otro poema de José Hierro que refleja claramente las vivencias de las interacciones humanas en tiempos tan difíciles como la guerra civil española y los sentimientos que conviven en ellas.

Refleja con total nitidez como esas percepciones y la dureza y crueldad de la realidad, se imponen a todo lo demás pero dicho con un lenguaje coloquial, sencillo, muy fácil de entender y de sentir cercano.




Paseo

Sin ternuras, que entre nosotros
sin ternuras nos entendemos.
Sin hablarnos, que las palabras
nos desaroman el secreto.

¡Tantas cosas nos hemos dicho
cuando no era posible vernos!
¡Tantas cosas vulgares, tantas
cosas prosaicas, tantos ecos
desvanecidos en los años,
en la oscura entraña del tiempo!

Son esas fábulas lejanas
en las que ahora no creemos.
Es octubre. Anochece. Un banco
solitario. Desde él te veo
eternamente joven, mientras
nosotros nos vamos muriendo.

Mil novecientos treinta y ocho.
La Magdalena. Soles. Sueños.
Mil novecientos treinta y nueve,
¡comenzar a vivir de nuevo!

Y luego ya toda la vida.
Y los años que no veremos.
Y esta gente que va a sus casas,
a sus trabajos, a sus sueños.

Y amigos nuestros muy queridos,
que no entrarán en el invierno.
Y todo ahogándonos, borrándonos.
Y todo hiriéndonos, rompiéndonos.

Así te he visto: sin ternuras,
que sin ellas nos entendemos.
Pensando en ti como no eres,
como tan solo yo te veo.
Intermedio prosaico para
soñar una tarde de invierno.

José Hierro


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jueves, agosto 30, 2007

Adiós al escritor de la bufanda blanca.

Ha muerto Paco Umbral, “el escritor que iba a los programas de la tele a hablar de su libro”, como he leído en varios artículos. Es un poco triste que quede ese recuerdo de un escritor que dio a luz mas de 125 obras literarias.

Nunca fue santo de mi devoción aunque reconozco que su escritura era brillante. Me gustaba escuchar esa voz grave, tan imitada y me gustaba leer sus columnas periodísticas.

Me impresionó mucho saber que perdió a un hijo a la edad de 5 años a causa de una leucemia... A él le dedico su libro "Mortal y Rosa" del que me gustaría reproducir uno de los fragmentos más emotivos que he leído nunca:

"Sólo encontré una verdad en la vida, hijo, y eras tú. Sólo encontré una verdad en la vida y la he perdido. Vivo de llorarte en la noche con lágrimas que queman la oscuridad. Soldadito rubio que mandaba en el mundo, te perdí para siempre. Tus ojos cuajaban el azul del cielo. Tu pelo doraba la calidad del día. Lo que queda después de ti, hijo, es un universo fluctuante, sin consistencia, como dicen que es Júpiter, una vaguedad nauseabunda de veranos e inviernos, una promiscuidad de sol y sexo, de tiempo y muerte, a través de todo lo cual vago solamente porque desconozco el gesto que hay que hacer para morirse. Si no, haría ese gesto y nada más."




"Qué estúpida la plenitud del día. ¿A quién engaña este cielo azul, este mediodía con risas? ¿Para quién se ha urdido esta inmensa mentira de meses soleados y campos verdes? ¿Por qué este vano rodeo de la muerte por las costas de la primavera? El sol es sórdido y el día resplandece de puro inútil, alumbra de puro vacío, y en el cabeceo del mundo bajo un viento banal sólo veo la obcecación vegetal de la vida, su torpeza de planta ciega. El universo se rige siempre por la persistencia, nunca por la inteligencia. No tiene otra ley que la persistencia. Sólo el tedio mueve las nubes en el cielo y las olas en el mar."


"Mortal y Rosa". Francisco Umbral

viernes, noviembre 17, 2006

"Quiero vivir mil años más" Antonio Domingo



"Quiero vivir mil años más"

"Me he arrastrado por las veredas de mármol y tiza,
he vestido con mi piel sus cuarteles insondables,
he despertado las calles de mi ciudad en empachos de vacío,
y he violado con pasión sus mil leyes verticales.

No me digáis ahora que la vida son números primos,
que morir es sólo un nuevo paso, una parte
de un camino que no acaba, una elegía.

Morir es donde se cierra el círculo que mi corazón abre
cada mañana, morir es la dentellada fría
con que la tierra muerde y roba el arte
que hambrientos piden los nacarados lienzos de mis futuros días."

Antonio Domingo