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jueves, diciembre 27, 2007

Contra Jaime Gil de Biedma - Jaime Gil de Biedma

Una vez más traemos a este poeta barcelonés, Gil de Biedma, a nuestras páginas, y no es fruto del azar ni de la casualidad sino de necesidad, la necesidad de que sus palabras alumbren como faroles viejos la noche de los silencios en que leemos este blog.

Sus versos, tramontados y naturales, nos dejan la resaca del reflejo que el cristal de la ventana nos devuelve cuando miramos la lluvia caer en la madrugada y nos dejan el poso de un sentimiento que nos abunda y desborda desde lo profundo, y necesitamos que alguien nos lo diga para no tener que asumirlo nosotros desde dentro.





Contra Jaime Gil de Biedma

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Jaime Gil de Biedma



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martes, abril 24, 2007

Los primeros rayos

Hoy os traigo un poema de una autora para mi desconocida que he encontrado navegando. Su nombre es Marta Alberca y me ha gustado la forma de transmitir, de hacerme sentir lo que dice.



"Los primeros rayos"


¿Has probado el sabor a madrugada?
Sí, ese que parpadea en el estomago,
cuando recuerdas las caricias regaladas
a tu amante hoy furtivo al descubierto.
La madrugada sabe a café en la misma taza,
suena a cucharillas amarillas,
desparejadas, heredadas de extraños,
que vigilan la sala en marcos de cerezo.

Huele a tu aroma en las arrugas de mi pelo,
en el dorso de mis muñecas,
en el beso tierno sobre la palma de mi mano.
Me sonríes y te comes mis labios,
abro mis muslos y me siento en tu sorpresa,
cierro tus párpados con los míos
para que no veamos terminar estas horas fugaces,
de madriguera...

Y los primeros rayos impregnan las copas
que bebimos ayer,
sin agotar el deseo,
ese licor traicionero,
dueño y señor de nuestras voluntades,
amigo fiel de nuestras añoranzas.

Pero esta mañana la melancolía ,
me esperará fuera,
cuando traspase el umbral de mi casa,
y descanse abrazada a estos tiernos recuerdos.


Marta Alberca