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sábado, diciembre 15, 2007

En el fondo de la noche… - Gabriel Celaya

Vuelvo a traer a mi querido Gabriel Celaya al que nunca podré devolver todo lo que me dio con su poesía.

En esta ocasión os traigo un poema con una fuerza tremenda, lleno de energía, de coraje, de vivencias de conflictos, un poema tremendamente vivo como todo lo que rodeó a Gabriel durante su existencia, espero que os guste.




En el fondo de la noche…

En el fondo de la noche tiemblan las aguas de plata.
La luna es un grito muerto en los ojos delirantes.
Con su nimbo de silencio
pasan los sonámbulos de cabeza de cristal,
pasan como quien suspira,
pasan entre los hielos transparentes y verdes.

Es el momento de las rosas encarnadas y los puñales de acero
sobre los cuerpos blanquísimos del frío.

En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio;
los hombres gritan tan alto que solo se oye la luna.

Es el momento en que los niños se desmayan sobre los pianos,
el momento de las estatuas en el fondo transparente de las aguas,
el momento en que por fin todo parece posible.
En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio.

Decidme lo que habéis visto los que estabais con la cabeza vuelta.
La quietud de esta hora es un silencio que escucha,
el silencio es el sigilo de la muerte que se acerca.
Decidme lo que habéis visto.
En el fondo de la noche
hay un escalofrío de cuerpos ateridos
.

Gabriel Celaya


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viernes, octubre 19, 2007

El aire huele a humo - José Agustín Goytisolo

Este poema que os traigo supone un cúmulo de sensaciones, pues por un lado la riqueza expresiva de una realidad que vivió el autor es por si misma suficiente pues sublima el alma, pero cuando decimos que es de José Agustín Goytisolo, toma un valor mayor , y si leemos que está dedicada a Gabriel Celaya por el que ya sabéis que bebo los vientos, entonces todo tiene un valor supremo.

Espero que os guste pues me parece una bella poesía que transmite sentimientos y frustraciones.





El aire huele a humo

A Gabriel Celaya

¿Qué hará con la memoria
de esta noche tan clara
cuando todo termine?
¿Qué hacer si cae la sed
sabiendo que está lejos
la fuente en que bebía?

¿Qué hará de este deseo
de terminar mil veces
por volver a encontrarle?

¿Qué hacer cuando un mal aire
de tristeza la envuelva
igual que un maleficio?

¿Qué hará bajo el otoño
si el aire huele a humo
y a pólvora y a besos?

¿Qué hacer?¿Qué hará? Preguntas
a un azar que ya tiene
las suertes repartidas.

José Agustín Goytisolo


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domingo, octubre 07, 2007

Biografía - Gabriel Celaya

Decir que Gabriel Celaya tiene una manera especial de decir las cosas es una obviedad tan clara que no merece la pena ni mencionarla, pero la realidad es que nunca fue ambiguo, nunca dejó de decir lo que pensaba, incluso jugándose la vida, y este poema dice las cosas de manera totalmente diáfanas.

Ya sabéis que este blog está dedicado a Gabriel Celaya, el más grande poeta que a mi entender hubo en España en el siglo XX, y que a mi me salvo la vida (ya lo explicaré algún día) así que como hacía mucho que no os traía uno suyo, aquí tenéis uno en el que habla de si mismo.



Biografía

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.

¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: Morir.

Gabriel Celaya


lunes, junio 18, 2007

Momentos felices - Gabriel Celaya

Todos en algún momento de nuestra vida reflexionamos sobre lo que es y lo que significa la felicidad, sobre como perseguirla y alcanzarla, pero sin embargo la felicidad está mucho más cerca de nosotros de lo que nunca nos habíamos imaginado, y Gabriel Celaya en este poema nos enseña que eso es literalmente cierto, que la felicidad es algo cotidiano, que se encuentra a nuestro lado si realmente vivimos cada instante.

Leedlo, es un poema muy emotivo, pero al mismo tiempo muy cercano pues nos habla de lo que vivimos a diario.




"Momentos felices"

Cuando llueve, y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?

Cuando salgo a la calle silbando alegremente
--el pitillo en los labios, el alma disponible--
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican de alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que siente?

Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro --sé que todo es fiado--
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así a la muerte,
¿no es felicidad lo que trasciende?

Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme, pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es felicidad lo que amanece?

Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?

Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y, pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
"Estaba justamente pensando en ir a verte.
" Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?

Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad lo que no se vende?



Gabriel Celaya


miércoles, agosto 16, 2006

La poesia es un arma cargada de futuro - Gabriel Celaya

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a si mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuentos sufren
y canto respirando.
Canto y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

- Gabriel Celaya -


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martes, agosto 15, 2006

Aquí empieza un sueño a hacerse realidad

Hoy abro mi nuevo blog, el cual voy a dedicar exclusivamente a la poesía.

Seguramente esto no sea un tema de interés mayoritario, seguramente tenga pocas visitas, seguramente no sea un buen negocio el tiempo que pienso dedicarle, pero ninguna de esas facetas es la que me impulsa a comenzar sino que me parece que es una buena idea, es un área de mi vida que tiene mucho peso, que me ha influido sobremanera en determinados periodos y en uno de ellos, me la salvó, aunque por ahora no voy a explicar como ocurrió tamaño suceso.

Lo que diré es que fue Gabriel Celaya quien lo hizo, exactamente un poema de un libro suyo, y por tanto he decidido hace muchos años dedicarle varios proyectos que tengo relacionados con la poesía y que llevaran su nombre o el nombre de sus poemas, como es este caso. El poema en cuestión se titula "La poesía es un arma cargada de futuro".

A Gabriel le visité en la Clínica Ruber poco antes de su muerte. Le llevé un ramo de flores (no sabía que otra cosa llevarle) y le conté la anécdota de como su poema me había salvado la vida y le di las gracias dentro de mi tremenda timidez y lo que suponía estar frente a una persona a la que no solo admiraba profundamente sino que era el creador indirecto de mi segunda oportunidad. Nunca podré olvidar aquella escena.

Bien, pues aquí comienza una nueva andadura, en la que pretendo escribir de vez en cuando poemas propios, poemas que me han transmitido emociones, poemas que encuentre por ahí, poemas anónimos, otros más famosos que han trascendido las fronteras... No me pongo obligaciones de tiempo ni de periodicidad, pero estaré receptivo a escuchar y leer cuanto me enviéis y a publicar aquello que me guste.

Pues lo dicho, desde aquí, bienvenidos a todos y disfrutad de la poesía que es uno de los bienes más preciados que tiene el ser humano. Espero verte a menudo por aquí y no te olvides que cuando tu entres al blog, yo estaré escuchándote por si tienes algo que decirme.


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