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lunes, enero 14, 2008

Poemas de Amor: "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" poema 7 - Pablo Neruda

Hoy seguimos con el séptimo poema de la serie del libro de Pablo Neruda "20 Poemas de Amor y una canción desesperada" que de forma tan dulce presenta una pasión serena y firme y con su habitual lenguaje que emociona hasta lo más íntimo.



"Veinte poemas de amor

y una canción desesperada"

Poema 7


Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.

Pablo Neruda


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lunes, diciembre 17, 2007

"El mar triste" - Antonio Machado

Una vez más hacemos pasillo para traeros a Antonio Machado, un poeta grande entre los grandes, y cuya poesía ha inspirado a muchos otros colegas del siglo XX y que ha generado en millones de personas ese sentimiento de amor a la poesía como solo los mejores pueden hacerlo.

No es la primera ni la última vez que Antonio Machado campará por estos lares ya que es un poeta que ilustra con sus versos dando una luz y color muy personal pero lleno de riqueza y sentimiento.




El mar triste

Palpita un mar de acero de olas grises
dentro los toscos murallones roídos
del puerto viejo. Sopla el viento norte
y riza el mar. El triste mar arrulla
una ilusión amarga con sus olas grises.

El viento norte riza el mar, y el mar azota
el murallón del puerto.
Cierra la tarde el horizonte
anubarrado. Sobre el mar de acero
hay un cielo de plomo.

El rojo bergantín es un fantasma
sangriento, sobre el mar, que el mar sacude...
Lúgubre zumba el viento norte y silba triste
en la agria lira de las jarcias recias.

El rojo bergantín es un fantasma
que el viento agita y mece el mar rizado,
el tosco mar rizado de olas grises.

Antonio Machado


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domingo, noviembre 18, 2007

"Frente al mar"- Octavio Paz

De nuevo volvemos a traeros unos versos de Ocatvio Paz, este gran poeta mexicano que con su gran riqueza verbal describe lo que siente de una forma muy interesante y sensitiva.



Frente al mar

1

¿La ola no tiene forma?
En un instante se esculpe
y en otro se desmorona
en la que emerge, redonda.
Su movimiento es su forma.

2

Las olas se retiran
¿ancas, espaldas, nucas?
pero vuelven las olas
¿pechos, bocas, espumas?

3

Muere de sed el mar.
Se retuerce, sin nadie,
en su lecho de rocas.
Muere de sed de aire.

Octavio Paz



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sábado, octubre 06, 2007

Antes de ser maduro - Jaime Gil de Biedma

Hoy traemos un poeta del que hasta ahora no habíamos presentado nada suyo, pero que como veréis, tiene una sensibilidad a flor de piel con un verbo sencillo y vivo.

Se trata de Jaime Gil de Biedma, poeta barcelonés con una forma de transmitir sentimientos y sensaciones muy particular y agradable.



Antes de ser maduro

A José Antonio

Todavía la vieja tentación
de los cuerpos felices y de la juventud
tiene atractivo para mí,
no me deja dormir
y esta noche me excita.

Porque alguien contó historias
de pescadores en la playa,
cuando vuelven: la raya del amanecer
marcando, lívida, el límite del mar,
y asan sardinas frescas
en espetones, sobre la arena.
Lo
imagino enseguida.
Y me coge un deseo de vivir
y ver amanecer, acostándote tarde,
que no está en proporción con la edad que ya tengo.

Aunque quizás alivie despertarse
a otro ritmo, mañana.
Liberado
de las exaltaciones de esta noche,
de sus fantasmas en blue jeans.

Como libros leídos han pasado los años
que van quedando lejos, ya sin razón de ser
—obras de otro momento.
Y el ansia de llorar
y el roce de la sábana, que me tenía inquieto
en las odiosas noches de verano,
el lujo de impaciencia y el don de la elegía
y el don de disciplina aplicada al ensueño,
mi fe en la gran historia...
Soldado de la guerra perdida de la vida,
mataron mi caballo, casi no lo recuerdo.
Hasta que me estremece
un ramalazo de sensualidad.

Envejecer tiene su gracias.
Es igual que de joven
aprender a bailar, plegarse a un ritmo
más insistente que nuestra experiencia.
Y procura también cierto instintivo
placer curioso,
una segunda naturaleza.

Jaime Gil de Biedma


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jueves, octubre 04, 2007

"Marina impasible" - José Hierro

De nuevo os traigo un poema de este entrañable poeta de sensaciones que, no se si a vosotros os pasa igual,pero a mi me deja un regusto, un poso, que me colorea el corazón.

Es como esos vinos viejos, llenos de identidad y cuerpo, que después de haber terminado el ultimo trago siguen hablándonos un rato, pues con José Hierro me pasa algo similar.

Espero que este también os guste.





Marina impasible

Por primera vez, o por última,
soy libre...

Arbustos con espuelas
de marfil. Rocas oxidadas.
El otoño pliega sus tonos
frente al crujido de las olas.
Por primera vez, o por última.

Las gaviotas tocan sus oboes
de tormenta. Unos dedos verdes
hunden la luna en luz marina,
la tienden al pie del silencio.
Se ha desnudado una mujer
y muestra sus luces mellizas;
al huir, dispersa su paso
luminosa arena de estrellas.
Por primera vez, o por última.

Tijeras de oro en el poniente.
Se enciende un violín ruiseñor
en el esqueleto del mar.
Garras de nubes estrangulan
el azul, y lo hacen gemir.

Ojos fijos en su tesoro,
presente inmóvil -sin recuerdos,
sin propósitos-, soy ahora.
todo está sometido a un orden
que yo no entiendo. Pero embarco
en la nave, y el marinero
me dirá su cantar, más tarde,
desde el éxtasis...

Por primera,
o por única vez, soy libre.

José Hierro


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domingo, septiembre 23, 2007

Walt Whitman - Oh Capitán, mi Capitán

En el mundo de habla hispana no es muy conocido a nivel popular el americano Walt Whitman, salvo por haberse citado en la película "El Club de los poetas muertos".

La ruda realidad que nos transmite Whitman, pero con un lenguaje lleno de emociones, de vivencias, de sentimientos, merece que le hagamos un hueco en Ciudad Poesía para que podamos paladear sus versos como si de un vino viejo se tratase, lleno de aromas y de recuerdos.



Oh Capitán, mi capitán!!

Oh Capitán, mi Capitán:
nuestro azaroso viaje ha terminado.
Al fin venció la nave y el premio fue ganado.
Ya el puerto se halla próximo,
ya se oye la campana
y ver se puede el pueblo que entre vítores,
con la mirada sigue la nao soberana.

Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,
cómo los hilos rojos van rodando
sobre el puente en el cual mi Capitán
permanece extendido, helado y muerto?

Oh Capitán, mi Capitán:
levántate aguerrido y escucha cual te llaman
tropeles de campanas.
Por ti se izan banderas y los clarines claman.
Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.

Por ti la multitud se arremolina,
por ti llora, por ti su alma llamea
y la mirada ansiosa, con verte, se recrea.

Oh Capitán, ¡mi Padre amado!
Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.
Es sólo una ilusión que en este puente
te encuentres extendido, helado y muerto.

Mi padre no responde.
Sus labios no se mueven.
Está pálido, pálido. Casi sin pulso, inerte.
No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte.
Anclada está la nave: su ruta ha concluido.
Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje.
La nave ya ha vencido la furia del oleaje.
Oh playas, alegraos; sonad, claras campanas
en tanto que camino con paso triste, incierto,
por el puente do está mi Capitán
para siempre extendido, helado y muerto.

Walt Whitman



miércoles, abril 18, 2007

"El Mar, La Mar" - Rafael Alberti

Hoy traigo a otro poeta del que tengo anclados en el corazón sentimientos muy profundos, y he elegido un poema que dice lo que siento yo mismo en multitud de ocasiones cuando llevo un tiempo alejado del mar, y el corazón dice que necesita beber sus aromas, llenarse de sus canciones y bailar en sus cadencias.





"El Mar, La Mar"


El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?


Rafael Alberti