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domingo, enero 27, 2008

Abanico - Gerardo Diego

¿Y que decir de Gerardo Diego? Os traigo un poema, muy sencillo, muy corto, pero lleno de fuerza, completo de mensaje y expresividad.

No hace falta llenar el papel para comunicar algo y nuestro querido Gerardo Diego lo demuestra una vez más.





Abanico

El vals llora en mi ojal.
Silencio.

En mi hombro se ha posado el sueño
y es del mismo temblor que sus cabellos.

Gerardo Diego



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sábado, enero 12, 2008

"A mano amada" - Angel González

Hoy es un día triste, muy triste, para esta Ciudad de la Poesía, ya que se ha marchado un gran poeta contemporáneo al que no nos había dado tiempo a traer por priorizar con otros más clásicos.

Angel González, ese poeta asturiano, que con la ternura de una pluma de ganso, acariciaba el papel sembrando la dulzura de sus versos y llenado de cariño y tinta su virginal estampa.

Se ha ido pero nunca se marchará, pues como todos los grandes, ha conseguido vivir y trascender a su tiempo y acompañará nuestras soledades recitándonos sus versos una y otra vez hasta que la sencillez nos embriague.




A mano amada


A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;

allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.

Unos empuñan tu mirada verde,
otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
me reclaman.

Reconozco los rostros.
No hurto el cuerpo.

Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.



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jueves, enero 03, 2008

Pena bienhallada - Miguel Hernández

Hace tiempo que declaré públicamente mi pasión por la poesía de Miguel Hernández con lo que ya me evito dos cosas, la primer el volver a explicarlo y la segunda el ser comedido para que no se me note. Me gusta que se sepa y me enorgullezco de ello.

Y es que para mi, Miguel Hernández tiene esa magia en las palabras que sus versos brillan en la soledad de los silencios creando una armonía como pocos saben hacerlo, y da igual de lo que hable, sus poemas son entidades con personalidad y elegancia.



Pena bienhallada

Ojinegra la oliva en tu mirada,
boquitierna la tórtola en tu risa,
en tu amor pechiabierta la granada,
barbioscura en tu frente nieve y brisa.

Rostriazul el clavel sobre tu vena,
malherido el jazmín desde tu planta,
cejijunta en tu cara la azucena,
dulciamarga la voz en tu garganta.

Boquitierna, ojinegra, pechiabierta,
rostriazul, barbioscura, malherida,
cejijunta te quiero y dulciamarga.

Semiciego por ti llego a tu puerta,
boquiabierta la llaga de mi vida,
y agriendulzo la pena que la embarga.

Miguel Hernández


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miércoles, noviembre 21, 2007

Después de veinte años - Antonio Gamoneda

Volvemos hoy con Antonio Gamoneda y este poema lleno de vivencias, duras vivencias de la terrible época en la que le tocó vivir.




Después de veinte años

Cuando yo tenía catorce años
me hacían trabajar hasta muy tarde.

Cuando llegaba a casa,
me cogía la cabeza mi madre entre sus manos.

Yo era un muchacho que amaba el sol y la tierra
y los gritos de mis camaradas en el soto
y las hogueras en la noche
y todas las cosas que dan salud y amistad
y hacen crecer el corazón.

A las cinco del día, en el invierno,
mi madre iba hasta el borde de mi cama
y me llamaba por mi nombre
y acariciaba mi rostro hasta despertarme.

Yo salía a la calle y aún no amanecía
y mis ojos parecían endurecerse con el frío.

Esto no es justo, aunque era hermoso
ir por las calles y escuchar mis pasos
y sentir la noche de los que dormían
y comprenderlos como a un solo ser,
como si descansaran de la misma existencia,
todos en el mismo sueño.

Entraba en el trabajo.
La oficina olía mal y daba pena.
Luego, llegaban las mujeres.
Se ponían a fregar en silencio.

Veinte años.
He sido escarnecido y olvidado.
Ya no comprendo la noche
ni el canto de los muchachos sobre las praderas.
Y, sin embargo, sé
que algo más grande y más real que yo
hay en mí, va en mis huesos:

Tierra incansable,
firma la paz que sabes.
Danos nuestra existencia a nosotros mismos.


Antonio Gamoneda



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sábado, noviembre 17, 2007

"Respuesta" - Jose Hierro

Hacía tiempo que no traíamos un poema de mi querido José Hierro, y eso no puede pasar en Ciudad Poesía.

No puedo expresarme son palabras al describir esta belleza de sentimientos, el vocabulario se me queda muy corto y solo puedo mirar, leer y sentir, pues es tan profundo, tan lleno de energía y ternura, tan completo en su síntesis de lo que es la amistad que solo puedo sentir y callar.

Leed y disfrutad de estos versos.





Respuesta

Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.

Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndote débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...

Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...

Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?

Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.

José Hierro


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miércoles, octubre 31, 2007

"Del transcurso" - Jorge Guillén


Seguimos ampliando nuestra lista de poetas y hoy os traemos a Jorge Guillén, del que ya conoceis que pertenció a la que se denominó "Generación del 27" y que recibió el premio Cervantes en 1976.

Pero hoy no es el momento de contar su biografía, sino de hablar de sus poemas, que en esta ocasión refleja el sentimiento de ver pasar el tiempo, de ser espectador que mira hacia lo que fue, lo que hubo, lo que no volverá y que percibe que lo que viene por delante es menor de lo que ya no está.

Preciosa forma de reflejar el sentimiento que todos hemos sentido en algún momento sobre como el transcurso del tiempo y su inapelable cadencia nos lleva corriente abajo hacia un nuevo territorio del que nada conocemos.


Del transcurso

Miro hacia atrás, hacia los años, lejos,
Y se me ahonda tanta perspectiva
Que del confín apenas sigue viva
La vaga imagen sobre mis espejos.

Aun vuelan, sin embargo, los vencejos
En torno de unas torres, y allá arriba
Persiste mi niñez contemplativa.
Ya son buen vino mis viñedos viejos.

Fortuna adversa o próspera no auguro.
Por ahora me ahínco en mi presente,
Y aunque sé lo que sé, mi afán no taso.

Ante los ojos, mientras, el futuro
Se me adelgaza delicadamente,
Más difícil, más frágil, más escaso.

Jorge Guillén


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"Antes de ser maduro" - Jaime Gil de Biedma
"Marina impasible" - José Hierro
"Canción Otoñal" - Federico García Lorca

domingo, octubre 28, 2007

Ante las torres de Compostela - Gerardo Diego

Y seguimos incorporando nuevas plumas a este blog de poesía, a esta ciudad del verso y la rima.

En esta ocasión se trata de un poeta español que es de todos conocido pero que no fue de los más reconocidos en su época al estar detrás de otros contemporáneos suyos que alcanzaron mayor fama, pero que no le resta mérito a su rima clásica aunque llena de energía y cariño.



Antes las torres de Compostela

También la piedra, si hay estrellas, vuela.
Sobre la noche biselada y fría
creced, mellizos lirios de osadía;
creced, pujad, torres de Compostela.

Campo de estrellas vuestra frente anhela,
silenciosas maestras de porfía.
En mi pecho —ay, amor— mi fantasía
torres más altas labra. El alma vela.

Y ella —tú— aquí, conmigo, aunque no alcanzas
con tus dedos mis torres de esperanzas
como yo estas de piedra con los míos,

contempla entre mis torres las estrellas,
no estas de otoño, bórralas; aquellas
de nuestro agosto ardiendo en sueños fríos.

lunes, octubre 22, 2007

Blues del Cementerio - Antonio Gamoneda

Hoy volvemos a traer a nuestra cotidianeidad a un poeta español, asturiano por más señas, que tiene una poesía muy particular y llena de vida diaria, de cosas que nos obligan a reflexionar, de situaciones repletas de silencio y miradas.

Antonio Gamoneda, os recuerdo que fue premiado hace unos meses y que en aquella ocasión aprovechamos para incluirle en nuestras listas. Esta vez, y las próximas, no necesitamos excusas para hacerlo, lo hacemos porque queremos tenerle en nuestro equipo y lustrar este blog con el brillo de sus versos.




Blues del Cementerio

Conozco un pueblo ¿no lo olvidaré?
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.

Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.

El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.

Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.

¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!

Antonio Gamoneda


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sábado, octubre 13, 2007

¿Mi corazón se ha dormido? - Antonio Machado

Mi querdio Antonio Machado, el gran poeta español que consigue penetrar en el alma y adueñarse del sentimiento. Dice las cosas mundanas con la precisión del pincel del artista y con los óleos de las palabras consiguiendo que parezca tan sencillo hacerlo...

Os dejo este poema sobre los sueños y las emociones, que me parece precioso.




¿Mi corazón se ha dormido?

¿Mi corazón se ha dormido?
Colmenares de mis sueños,
¿ya no labráis? ¿Está seca
la noria del pensamiento,
los cangilones vacíos
girando, de sombra llenos? No, mi corazón no duerme.
Está despierto, despierto.
ni duerme, ni sueña, mira,
los claros ojos abiertos,
señas lejanas y escucha
a orillas del gran silencio.

Antonio Machado


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jueves, septiembre 13, 2007

He andado muchos caminos... - Antonio Machado

Antonio Machado supo reflejar a las gentes y las tierras de la España de su época como pocos, y leyendo sus poesías es sencillo poder ver las personas y las situaciones que describe con tanta dulzura y tanta sencillez.

Machado es un claro exponente de una época que consiguió con sus versos que entendiéramos que la poesía es un género cercano, amable y lleno de la vida que nos rodea. Volveré a traer cosas suyas porque enriquece este blog.




He andado muchos caminos...

He andado muchos caminos
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra.

Y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio
preguntan a donde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja.

Y no conocen la prisa
ni aún en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino,
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Antonio Machado


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lunes, mayo 07, 2007

A punto ya de cumplir los veinte años - Angel Arias

Hoy he querido dejaros un poema de un amigo, Angel Arias, al que aprecio, y que tiene poesías de esas que nos hacen pensar, de las que hablan de lo que muchas veces sentimos, de las cosas que vivimos pero que callamos pensando que solo nosotros las podríamos poner voz pero que luego al leerlas pensamos en lo bien que ha hecho el retrato de nuestro sentimiento o de nuestra percepción.


"A punto ya de cumplir los veinte años"


(dedicado a Antonio Gamoneda, que reconoce que "no apunto ideas;

apunto ocurrencias, versos, líneas, en cuanto las identifico con el lenguaje poético"

(EP, Babelia, 24 de marzo de 2007))


A punto ya de cumplir los veinte años
Creo que fui yo quien escribí a una bella mujer
Una muy hermosa carta de amor
Que no tuve nunca la oportunidad de entregarle
Porque cuando volví de pasar mis vacaciones con el ocio
Ella se había casado con otro
Y yo había encontrado el amor de mi vida.

Hoy me he cruzado con esa mujer
A la que identifiqué fácilmente: ella
Conservaba el movimiento dulce de sus caderas
Tenia la misma sonrisa plena de esperanzas,
Sus ojos despedían idéntica pasión,
y con gastado rubor noté que me miraba
Mientras yo esperaba para cruzar la calle
cruzándome con ella.

Por unos instantes pensé tener al fin
oportunidad de entregarle
Aquel primer poema de mi amor,
La retahíla de seductoras conveniencias
Que me sabía de memoria
Porque las había usado tantas veces,
Y soñé que era tiempo para reclamar acaso
Los frutos del trabajo del joven seductor
Que el tiempo había hecho desaparecer,
Dejándome por legado un rostro cansado.

Solo que al verme reflejado en el cristal
Del comercio de enfrente, comprendí que estaba a punto
De cometer uno más de los infinitos errores de mi vida.

Ella era la misma, es decir, la belleza
Que tanto amamos los hombres al envejecer
Y que tanto daño hace a la pasión de los poetas,
Pero la joven que estaba ante mí solo era parecida a la otra,
Que ya no andaba por allí, porque también se habría adentrado
en el umbral de la edad, y, en otro sitio, como a mí,
solo nos sostendrían la imaginación y los recuerdos.

Cuando pasó por mi lado confirmé que la joven no miraba a nadie,
Era solo una mujer bella que caminaba hacia delante,
Segura de suscitar oportunidades de amor
y convertirlas en humo, ocurrencias y poemas.


Abril 2006

Angel Arias



domingo, abril 29, 2007

Frío de límites - Antonio Gamoneda

Hoy os traigo a un poeta contemporáneo que acaba de recibir el pasado 23 de Abril el Premio Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes.

He seleccionado este poema porque me ha transmitido emociones, y aunque habría muchos que destacar, solo podemos poner uno cada vez. Espero que os guste como a mí.




"Frío de límites"



A la penumbra auricular no viene nunca el sonido del
amanecer. Muge el silencio en las ocultas bóvedas y se desliza en tus
membranas. Silban los pájaros y tu pasión es sorda.

Tú no estás ya en tus oídos.

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Va a amanecer. Hay noche aún sobre tus llagas.
Ya vienen los cuchillos del día. No
te desnudes en la luz, cierra los ojos.
Quédate en tu cama sangrienta.

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Ardes bajo las túnicas carnales.
Ha sido inútil la sutura negra:
no hay agua en ti. todas las fuentes manan en otra edad
y se enloquece la pureza de la copa vacía.


Antonio Gamoneda