viernes, noviembre 23, 2007

"Alborada" - María Sanz

Hoy traemos un nuevo poema de María Sánz que refleja las pasiones humanas del amor.

Muy tierno y con un lenguaje que caracteriza a esta poetisa, claro y contundente pero lleno de ternura ambiental.



Alborada

Tristes mis ojos, triste la alborada,
triste porque mi cuerpo se despoja
del tuyo, despertar donde se aloja
toda la soledad inexplicada.

Muerte del corazón, luz agotada,
tu aliento entre mi pecho, y esa hoja
marchita en su dolor, porque se moja
con lágrimas de un todo en esta nada.

Horas lentas, hirientes del abrazo
llevando su transcurso hasta mi pena.
Tú junto a mí otra vez, mientras respiro

sin alma casi, sin romper el lazo
que nos anuda vena contra vena,
y calmo este morir con un suspiro.

María Sanz


Poesías relacionadas:

miércoles, noviembre 21, 2007

Después de veinte años - Antonio Gamoneda

Volvemos hoy con Antonio Gamoneda y este poema lleno de vivencias, duras vivencias de la terrible época en la que le tocó vivir.




Después de veinte años

Cuando yo tenía catorce años
me hacían trabajar hasta muy tarde.

Cuando llegaba a casa,
me cogía la cabeza mi madre entre sus manos.

Yo era un muchacho que amaba el sol y la tierra
y los gritos de mis camaradas en el soto
y las hogueras en la noche
y todas las cosas que dan salud y amistad
y hacen crecer el corazón.

A las cinco del día, en el invierno,
mi madre iba hasta el borde de mi cama
y me llamaba por mi nombre
y acariciaba mi rostro hasta despertarme.

Yo salía a la calle y aún no amanecía
y mis ojos parecían endurecerse con el frío.

Esto no es justo, aunque era hermoso
ir por las calles y escuchar mis pasos
y sentir la noche de los que dormían
y comprenderlos como a un solo ser,
como si descansaran de la misma existencia,
todos en el mismo sueño.

Entraba en el trabajo.
La oficina olía mal y daba pena.
Luego, llegaban las mujeres.
Se ponían a fregar en silencio.

Veinte años.
He sido escarnecido y olvidado.
Ya no comprendo la noche
ni el canto de los muchachos sobre las praderas.
Y, sin embargo, sé
que algo más grande y más real que yo
hay en mí, va en mis huesos:

Tierra incansable,
firma la paz que sabes.
Danos nuestra existencia a nosotros mismos.


Antonio Gamoneda



Poesías relacionadas:


lunes, noviembre 19, 2007

Canción última - Miguel Hernández

Volvemos a traer a mi querido poeta de las pasiones, Miguel Hernández, y esta vez con un poema lleno de energía y énfasis.




Canción última

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Miguel Hernández


Poesías relacionadas:

domingo, noviembre 18, 2007

"Frente al mar"- Octavio Paz

De nuevo volvemos a traeros unos versos de Ocatvio Paz, este gran poeta mexicano que con su gran riqueza verbal describe lo que siente de una forma muy interesante y sensitiva.



Frente al mar

1

¿La ola no tiene forma?
En un instante se esculpe
y en otro se desmorona
en la que emerge, redonda.
Su movimiento es su forma.

2

Las olas se retiran
¿ancas, espaldas, nucas?
pero vuelven las olas
¿pechos, bocas, espumas?

3

Muere de sed el mar.
Se retuerce, sin nadie,
en su lecho de rocas.
Muere de sed de aire.

Octavio Paz



Poesías relacionadas:

sábado, noviembre 17, 2007

"Respuesta" - Jose Hierro

Hacía tiempo que no traíamos un poema de mi querido José Hierro, y eso no puede pasar en Ciudad Poesía.

No puedo expresarme son palabras al describir esta belleza de sentimientos, el vocabulario se me queda muy corto y solo puedo mirar, leer y sentir, pues es tan profundo, tan lleno de energía y ternura, tan completo en su síntesis de lo que es la amistad que solo puedo sentir y callar.

Leed y disfrutad de estos versos.





Respuesta

Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.

Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndote débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...

Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...

Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?

Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.

José Hierro


Poesías relacionadas:

viernes, noviembre 16, 2007

Poemas de Amor: "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" poema 2 - Pablo Neruda

Y siguiendo con la secuencia que abrimos hace unos días, hoy traemos el segundo de los Poemas de Amor de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada".





"Veinte poemas de amor

y una canción desesperada"

Poema 2

En su llama mortal la luz te envuelve.

Absorta, pálida doliente, así situada

contra las viejas hélices del crepúsculo

que en torno a ti da vueltas.

Muda, mi amiga,

sola en lo solitario de esta hora de muertes

y llena de las vidas del fuego,

pura heredera del día destruido.

Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.

De la noche las grandes raíces

crecen de súbito desde tu alma,

y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas.

de modo que un pueblo pálido y azul

de ti recién nacido se alimenta.

Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava

círculo que en negro y dorado sucede:

erguida, trata y logra una creación tan viva

que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.

PabloNeruda


Poesías relacionadas:

jueves, noviembre 15, 2007

"Caso" - Rubén Darío

Volvemos a traeros un poema de nuestro querido Rubén Darío que en esta ocasión nos relata una historia de amor pero con un tono jocoso y al mismo tiempo muy sensible.





Caso

A un cruzado caballero,
garrido y noble garzón,
en el palenque guerrero
le clavaron un acero
tan cerca del corazón,

que el físico al contemplarle,
tras verle y examinarle,
dijo: «Quedará sin vida
si se pretende sacarle
el venablo de la herida».

Por el dolor congojado,
triste, débil, desangrado,
después que tanto sufrió,
con el acero clavado
el caballero murió.

Pues el físico decía
que, en dicho caso, quien
una herida tal tenía,
con el venablo moría,
sin el venablo también.

¿No comprendes, Asunción,
la historia que te he contado,
la del garrido garzón
con el acero clavado
muy cerca del corazón?

Pues el caso es verdadero;
yo soy el herido, ingrata,
y tu amor es el acero:
¡si me lo quitas, me muero;
si me lo dejas, me mata!

Rubén Darío


Poesías relacionadas: